DICCIONARIO DE IDEAS MARZO 2026
La cascada El Chorrerón,
ubicada en el cantón Concepción, Santa María Ostuma (La Paz), es un destino natural destacado por su impresionante caída de agua. Sus aguas provienen de manantiales en Verapaz y se unen al río Jiboa. El acceso, tras una caminata de 1 km desde el estacionamiento, es complicado pero ofrece un entorno escénico y refrescante.
Aspectos Clave de la Ex Presa El Chorrerón:
TEOLOGÍA.
"Se le ha quitado la vos a la iglesia " Juan Bueno. 1975. Voto de confianza al pastor ..
Elecciones cada dos años . Había permutas y arreglos. Luego cada 4 años. Hoy se eliminaron. Gobierno Eclesiástico.
Siempre Dios gobierna a su pueblo. Teocracia, anarquía o Gobierna Humano.
Soberanía divina o libre albedrío? Ambos deciden. Autoridad delegada. Omnipresente ómnipotente. Omnisciente.
Tiranía y nepotismo hoy 2026. En mini y mega congregaciones.
Resultados humanos
Loco rabioso anda suelto por la Tierra.
Loco enfurecido es capaz de violar principios básicos. Ultra religioso.
Poder enajena. Barre, atropella democracia y orden mundial . Animal venenoso. ONU. OEA . CELAC . Diplomacia ignora.
KKK, Vikingos, Enrique VIII le anteceden.Racista . Enemigo de latinos.
Quién lo detendrá? . Tiene armas y millones de dólares en sus tentáculos. Burros le apoyan. Tiene trompa de Trump.
Ha nacido el apocalíptico anticristo?
Gay, de Roma usurpadoror. Daniel 9
Sociedad más justa y humana. " Eyacuria .UCA, 1989. USA en deuda, Guerra Fría. Fuerza bruta no inteligente .
Whasington se desmorona.
Id
Centro América duerme
silenciosa e inerme.
El sueño del olvido de los mundos:
Sus pueblos son estériles llanuras,
Zarzales infecundos.
Temerosas y agrestes espesuras
Que hincha de negra savia el egoísmo
Por esta selva lúgubre y sombría,
Su horrible paso en las tinieblas guía
Leñador infernal, el despotismo.
Ved extender la Historia
Su acusador legado.
¿Qué veis? El crimen coronado arriba.
¿Qué veis? El crimen inconsciente, abajo.
Los tiranos, la plebe,
Todos, los oprimidos, los que oprimen.
Que de gotas de sangre siembra el crimen.
¡Oh, Patria! ¡Oh, Centro América!
Necesitáis con vuestras propias manos
Levantar vuestra lápida mortuoria
Que gravita en la tierra como un monte
E interrogar después el horizonte
Para encontrar el rumbo de la gloria.
No: no habían pensado
Los PRÓCERES augustos,
Cuando hace medio siglo proclamaban
Tu santa libertad y tu grandeza
En el noble estandarte desgarrado
Ni en el pueblo cobarde y maniatado
Sobre cuya cabeza
Su huella sepulcral dejará un día
Como estampa de sangre
El pie de la cobarde tiranía
La palabra de truenos de Barrundia.
La calma pensativa
Con que en la soledad de la noche
cuando alzan los espíritus el vuelo
Y los perfumes suéltanse del broche
Y el pensamiento se encamina al cielo;
Cuando tiende profunda sobre el orbe
La sombra, como trémulo palacio
su triste inmensidad de terciopelo;
Cuando, ¡oh natura!, tu suspiro exhalas
Y los ámbitos cruzan del espacio
Misteriosos enjambres
De almas errantes de impalpables alas;
La calma pensativa, inmensa lucha,
Del genio soberano,
Con que el gran Valle en el silencio escucha
Misterioso y profundo.
Inclinado a las simas de la ciencia;
Cual forja el porvenir, la Providencia,
Para este corazón del Nuevo Mundo;
La fuerza poderosa con que escruta
El espíritu inmenso de Delgado
Del corazón la misteriosa ruta,
Cuando extiende la diestra
Sobre el pueblo a sus pies arrodillado
Que espera sus palabras para erguirse
Y lanzarse al fragor de la palestra;
La espada, luminosa cual la idea
Con que Francisco Morazán, sondea
Donde su rayo el patriotismo fragua,
Para escalar las escarpadas cumbres
En que el laurel florece de la gloria
Y llevar por la mano a la victoria
El furor a las bravas muchedumbres;
Las épicas y ardientes aventuras,
Con que un día el coloso,
Gloria de El Salvador, hijo de Honduras,
Padre de Centro América glorioso;
Ensordeció los ámbitos del Istmo,
Surgiendo, como un león, con la bandera
Del derecho, trasunto de Mavorte;
Con sus huestes ardientes y bravías,
Luminosa cohorte,
Detrás de esas azules serranías
En que flotan las nieblas, hacia el norte;
El que sembró llanuras y montañas
Con victorias y hazañas,
Dando asunto a las rústicas familias
Para animar de noche sus vigilias
Con el nombre del héroe en las cabañas;
Toda esa fulgurante llamarada
Que cual gloriosa bruma
Está flotando, oh Patria, en tu memoria,
Los héroes de los triunfos de la espada,
Los héroes del triunfo de la pluma,
Que han tejido de triunfos nuestra historia;
Obra providencial, santo legado,
¡Oh! no eran para un pueblo esclavizado
Sobre cuya cabeza
Su huella sepulcral dejará un día
Estampada con sangre
El pie de la cobarde tiranía.
¡Oh, centroamericanos,
Despertad ya de la tremenda calma!
Y en vez del negro y gélido vacío
Que lleváis del pecho,
Poned en él un corazón y un alma
Formados por la audacia y el derecho.
¡Oh, centroamericanos!
No acabará la esclavitud si pronto
No os tomáis de las manos
Ni avanzáis en unión estrecha y fuerte,
Poniendo un sólo pecho como hermanos;
A ver si hiere a un pueblo de esa suerte
El destino que forja los tiranos
O si ellos en la empresa hallan la muerte
Sí, un pueblo yace en el tremendo sueño
Del baldón y el olvido
En que se hunden lo oscuro y lo pequeño,
Cuando el ánimo pobre y abatido
Vive esperando con vigor escaso,
Que le trae un camino
El ademán de loco del destino
O la brújula imbécil del acaso.
¡Oh, no esperéis que el dedo de la suerte
os marque el ignorado derrotero,
mientras dormís en estupor inerte
y al borde del abismo traicionero.
El porvenir no llega, inesperado,
Advenedizo sin misión ni nombre;
Llega porque es llamado;
Porque lo han engendrado
El valor y el espíritu del hombre
Y porque el hombre mismo lo ha creado.
No es hijo el porvenir de la fortuna
Ni es el azar el padre de la gloria,
Ni va sin ley y sin conciencia alguna
Sin fe e inteligencia,
Trazando los caminos de la historia
La mano de la oculta Providencia.
¡Oh! No habrían los mares
desvelado su seno
que un nuevo mundo encierra,
si el genio no venciera los azares
con que la chusma pálida se aterra,
para transfigurarse en el océano.
Al gritar ¡tierra! Al completar el viaje,
Ante el mar y las brumas y el misterio,
Como si un Dios al extender la mano
Engendrase en la sombra un hemisferio.
Ved lo que os pide el porvenir: un lazo;
Unir el brazo,
¡Oh, minorías cultas, indolentes!
¡Minorías! La gloria será vuestra,
¡Un alma para el pueblo!
La democracia, formidable atlante,
Invencible coloso,
Y un día el porvenir que hoy os aterra,
¡Oh, centroamericanos!
Vendrá a poner su antorcha en vuestras manos,
A la faz de los pueblos de la tierra...
Así el ardiente Izalco un tiempo era
Una noche, el espíritu del mundo,
Concentrando su fuerza poderosa,
Sacó de las entrañas de la tierra
Las flamígeras crenchas de una tea
Surgiendo de las sombras del abismo,
Cortando enhiesto al horizonte el rumbo,
Que tuercen a su vez los huracanes,
Y ensordeciendo al mar con su retumbo,
Cual titán vencedor de los titanes;
Al Izalco terrífico,
Monologando en sus tormentas bravas
En las tinieblas de la noche a solas,
Titánico y magnífico,
Bañado en el torrente de sus lavas,
Y alumbrando, el aplauso de las olas,
Las soledades de agua del Pacífico.
Oda a Centroamérica. Francisco Gavidia.
Kike Barillas comenta.
Los hilos de whasington gobiernan la marioneta de Centro América.
Se les fue de las manos. 2025. Guatemala, Honduras y Nicaragua coquetear con socialismo mundial. Bukele y Costa Rica dudan.
Centroamérica sucursal de Coca-Cola Wewei, Samsung, Toyota .
Mi intinerario por las capitales del Itsmo aprendí del tirano Somoza, 1978; de Pepe Figueres en Costa Rica sin ejército - 1976- ; de los Maya poderosos en Tikal y Copan.
De Panamá puente de América. 1980.
El "Cantar del Mio Cid" es un verdadero tesoro de la literatura española. Imagina estar en la Edad Media, rodeado de juglares y trovadores que recitan los versos de este poema épico, que narra las hazañas heroicas de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.
La historia comienza con el destierro del Cid, un noble castellano que ha sido acusado injustamente de robo y se ve obligado a dejar su hogar y su familia. Acompañado de sus fieles vasallos, el Cid se dirige a la corte del rey de Zaragoza, donde se gana la confianza del monarca y se convierte en un valiente guerrero.
A medida que avanza la historia, el Cid se enfrenta a numerosos desafíos y batallas, y su fama y honor crecen. Se casa con doña Jimena, y sus hijas, Elvira y Sol, se convierten en el centro de su vida. Pero la tragedia se cierne sobre la familia cuando las hijas del Cid son maltratadas por sus esposos, los infantes de Carrión.
El Cid, enfurecido, busca justicia y se enfrenta a los infantes en un duelo épico. La historia culmina con la victoria del Cid y la restauración de su honor.
El "Cantar del Mio Cid" es más que un poema épico; es un reflejo de la sociedad medieval española, con sus valores y creencias. La obra se divide en tres cantares: el Cantar del destierro, el Cantar de las bodas y el Cantar de la afrenta de Corpes.
El manuscrito original, conocido como el Códice de Vivar, se conserva en la Biblioteca Nacional de España, y es una de las joyas más valiosas de la literatura española. La Fundación Juan March lo adquirió por diez millones de pesetas y lo donó al Estado español.
Kike Barillas comenta.
Llevo sangre del Cid también. Además de Burgos me acompañan apellidos de España. Valencia, Argueta,
También noble sangre Nonualco, Tolteca Maya Pipil.
Menjurje de razas
La persecución contra la Teología de la Liberación y las Comunidades Eclesiales de Base en Centroamérica.
Si se habla de persecución religiosa en El Salvador, es necesario reconocer una verdad incómoda que con frecuencia se evita: una parte importante de esa persecución se dio dentro de la misma Iglesia. No fue únicamente el Estado ni los poderes armados quienes hostigaron a quienes vivían un cristianismo comprometido con los pobres, sino también estructuras eclesiales marcadas por el autoritarismo, el clericalismo y el miedo a perder privilegios. En nombre de la “ortodoxia” se persiguió una fe encarnada, comunitaria y liberadora.
Desde finales de los años 60, a la luz del Concilio Vaticano II y de Medellín, surgieron en Latinoamérica Comunidades Eclesiales de Base (CEBS) como una forma concreta de vivir el Evangelio desde la vida cotidiana del pueblo pobre.
En regiones como Morazan, Chalatenango y otras partes del país estas comunidades se convirtieron en espacios donde la Biblia volvió a ser leída desde la realidad de la explotación, el despojo, la represión y la violencia estructural. Allí, campesinos, mujeres, trabajadores y pueblos originarios descubrieron que la fe no era resignación, sino fuerza para organizarse, resistir y dignificar la vida.
Precisamente por eso fueron vistas como una amenaza. No solo incomodaron a cacicazgos políticos, terratenientes y fuerzas represivas, sino también a sectores de la jerarquía eclesial que optaron por una Iglesia silenciosa frente a la injusticia y funcional al orden establecido.
En San Salvador y en otras diócesis del país, sacerdotes, religiosas y agentes de pastoral vinculados a la Teología de la Liberación fueron descalificados, vigilados, trasladados arbitrariamente o expulsados.
Se rompieron procesos comunitarios consolidados y se sustituyó una pastoral participativa por una práctica sacramentalista, vertical y controlada.
La acusación recurrente fue la misma: “politización de la fe”, “influencia marxista”, “desviación doctrinal”. Sin embargo, esta narrativa ignoró deliberadamente que documentos como Puebla reconocieron explícitamente a las Comunidades Eclesiales de Base como una expresión legítima del amor preferencial de la Iglesia por los pobres. Lo que realmente estaba en juego no era la fidelidad al Evangelio, sino el miedo a una Iglesia donde el pueblo creyente dejara de ser objeto y se convirtiera en sujeto.
Durante las décadas de 1980 y 1990, las críticas vaticanas a ciertas corrientes de la Teología de la Liberación fueron usadas en Latinoamérica de manera punitiva y selectiva .En lugar de un discernimiento teológico serio, se impuso una lógica disciplinaria que debilitó gravemente la presencia eclesial en territorios marcados por la pobreza y la violencia. El resultado fue una Iglesia cada vez más distante del sufrimiento real de la gente y menos capaz de ofrecer una palabra profética frente al crecimiento del narcotráfico, la militarización y la desigualdad.
Las consecuencias de esta persecución interna siguen siendo visibles. Al silenciar a las CEBs y a la pastoral liberadora, se dejó al pueblo sin acompañamiento crítico y se abrió el camino a formas de religiosidad despolitizadas, moralistas y funcionales al mercado. Se fue perdiendo una Iglesia cercana, encarnada y solidaria, y se fortaleció un modelo clerical y parroquial que habla de fe, pero evita confrontar las estructuras que producen muerte.
Hoy, cuando el papa Francisco recuperó con claridad la opción por los pobres y reivindicó el valor de la Teología de la Liberación, la memoria de lo ocurrido en muchas regiones no puede ser borrada.
Ismael Braun
ORACIÓN. Intercesora.
Dios no cambia futuro por capricho de tu intercesion.
Tendría que cambiar el universo completo. Leyes de la física.
" Párate tu Luna " alargar el día en la guerra de Israel. Guerra religiosa no humana.
OSTUMA. Un Rincón cerca del Cielo. Con Chinchontepec al fondo. Su gemelo San Pedro Nonualco. Ambos guardan historia Sagrada cristiana y de Guerra Civil Salvadoreña. 80.92.
Patria, tu historia, ejemplo de héroes y mártires. Anastasio Aquino, Pezzoto.
Tierra de Valientes.
Tomás Palomo impulsa el café desde Tepeyac, lo mismo hace José María Burgos desde Alcaldía y Asamblea Legislativa. 1925.
Llegó Bukele y huyó el enemigo. Hoy Paz y Circo
KIKE BARILLAS
HISTORIA DE FIESTAS 5 Y 6 DE FEBRERO EN SAN PEDRO NONUALCO.
SAN PEDRO NONUALCO: SU HISTORIA: LAS FIESTAS DE JESÚS EN SAN PEDRO NONUALCO https://share.google/0PfqySe5Du4g09w5T
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Fiestas Patronales: Celebradas del 3 al 25 de febrero en honor al Dulce Nombre de Jesús.
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primera celebración que se realizó en honor al Dulce Nombre de Jesús fue el 20 de febrero de 1855, según registros de los libros de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción.
Así lo consigna un documento cuyo autor es el doctor Horacio Magaña y que fue proporcionado a El Diario de Hoy por el párroco de dicha iglesia, padre Carlos Álvarez.
Las fiestas patronales fueron celebradas, antes de esa fecha, el 15 de agosto en honor a Nuestra Señora de la Asunción, cuyo templo donde se venera al Dulce Nombre de Jesús lleva el mismo nombre.
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Contexto Religioso: Además de esta fiesta, la Parroquia Santa María Magdalena en Tacuba realiza Adoraciones Eucarísticas Nocturnas y celebraciones en honor a Jesús Eucaristía. Jesucitos
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El Salvador, la imagen de Jesús Nazareno es una de las expresiones de fe más profundas, especialmente durante la Semana Santa. Destacan imágenes históricas y consagradas como las de Sonsonate, Izalco y San Salvador, que movilizan a miles de feligreses en procesiones centenarias.
Lujo de Caballería. En San Pedro Nonualco. 2026.
Caballos de escuela. Jinetes diestros.
Chispas en el empedrado.
Fiestas de Jesús. Nazareno. Lujo.
Elegancia.
Recordando carrera de Caballos en mi infancia. 1960. Un jinete se salió de la pista e atropello un niño . Casi muere. Resucitó. Ve. Lucio del barrio Guatemala. 1970
Teologia. Porqué cambié de cristianismo? CÓMO UNVIENTO RECIO (libro de Mel Tari, inicio de iglesia en Asia) el Espíritu Santo llenó mi vida. Lenguas angelicales y dones en eventos juvenil en 1971 en la playa de Ahuachapan. Juan Bueno era el pastor. Yo solo 19 años. Trabajando como Contador con Time Life y Reades Digest en calle Arce. San Salvador.
Llamamiento a la kerigma y koinonia. Ingreso estudiar Teología EN universidad FATACULTAD de Assemblies God.
Sin conocer Biblia ni experiencia pentecostal en Tonacatepeque pastor. Inicio mi carrera espiritual.
Encuentro parientes de San Pedro Nonualco que me apoyan. ( Gilberto Gomez, tío lejano y familia. Su hijo pastor Menonita en USA, Su hija Alcalde, Alicia . Concepción profesora directora de Tercer Ciclo. Nicolás Aguilar ; Estela egresada de colegio Bautista de Santa Ana; Orlando, cadete de Escuela Militar. Jorge pastor Menonita en USA.
Por San Romero de América y celestino Palacio conozco el ECUMENISMO. Unámonos a defender derechos humanos, me escribe Monseñor Romero desde Catedral en San Salvador. 1980. Guerra Civil de inició.
Bachellor in Art , años de liderazgo en eventos en Centroamérica.
Congreso en Ámsterdam 86, COMIBAN en Brasil, Alfa y Omega en México.
25 libros en Amazon, legado a futuro.
75 años, 2026. Mareado dando vueltas al Sol. Viajando con Galaxias al Big Bang
Teologia. Porqué cambié de cristianismo? CÓMO UNVIENTO RECIO (libro de Mel Tari, inicio de iglesia en Asia) el Espíritu Santo llenó mi vida. Lenguas angelicales y dones en eventos juvenil en 1971 en la playa de Ahuachapan. Juan Bueno era el pastor. Yo solo 19 años. Trabajando como Contador con Time Life y Reades Digest en calle Arce. San Salvador.
Llamamiento a la kerigma y koinonia. Ingreso estudiar Teología EN universidad FATACULTAD de Assemblies God.
Sin conocer Biblia ni experiencia pentecostal en Tonacatepeque pastor. Inicio mi carrera espiritual.
Encuentro parientes de San Pedro Nonualco que me apoyan. ( Gilberto Gomez, tío lejano y familia. Su hijo pastor Menonita en USA, Su hija Alcalde, Alicia . Concepción profesora directora de Tercer Ciclo. Nicolás Aguilar ; Estela egresada de colegio Bautista de Santa Ana; Orlando, cadete de Escuela Militar. Jorge pastor Menonita en USA.
Por San Romero de América y celestino Palacio conozco el ECUMENISMO. Unámonos a defender derechos humanos, me escribe Monseñor Romero desde Catedral en San Salvador. 1980. Guerra Civil de inició.
Bachellor in Art , años de liderazgo en eventos en Centroamérica.
Congreso en Ámsterdam 86, COMIBAN en Brasil, Alfa y Omega en México.
25 libros en Amazon, legado a futuro.
75 años, 2026. Mareado dando vueltas al Sol. Viajando con Galaxias al Big Bang
JOYA DE CERÉN
LA POMPEYA DE AMÉRICA
En el corazón de San Juan Opico, La Libertad, yace uno de los tesoros arqueológicos más valiosos de nuestro país y de toda Mesoamérica, Joya de Cerén.
Alrededor del año 600 d.C., una erupción del volcán Loma Caldera cubrió por completo un pequeño poblado maya dedicado a la agricultura. La ceniza volcánica selló viviendas, cocinas, bodegas y campos de cultivo, conservándolos de manera extraordinaria, como si el tiempo se hubiera detenido. Gracias a este fenómeno, hoy la Joya de Cerén es conocida como la “Pompeya de América”.
A diferencia de otros sitios mayas dominados por templos y palacios, la Joya de Cerén nos revela algo aún más valioso: la vida cotidiana de las familias campesinas mayas. Aquí se han encontrado casas con sus utensilios originales, fogones, semillas, herramientas de trabajo y hasta temazcales, mostrando cómo vivían, trabajaban y se organizaban los pobladores comunes.
El sitio fue descubierto en 1976, de forma accidental, y su importancia fue tal que en 1993 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad, reconociéndolo como una ventana única al pasado prehispánico.
No hay señales de muertes humanas, lo que sugiere que sus habitantes lograron huir a tiempo, dejando atrás un testimonio silencioso que hoy nos permite conocer nuestras raíces con una claridad que pocos países poseen.
Joya de Cerén no es solo un sitio arqueológico: es memoria viva, es identidad, y es prueba de que la historia de El Salvador también se construyó desade el trabajo, la familia y la vida diaria del pueblo.
Historia que resiste al tiempo.
Enrique Barillas comenta
Si. Visité. Hay una Asamblea de Dios a 500 metros. Yo Visité cómo líder nacional. Santa Ana. 1992.
MILAGRO al pasar imagen de niño Zarco. Fiestas de Jesús. San Pedro Nonualco. Eva Alcaine de Palomo cuenta. EL MILAGRO DE JESUCRISTO
Cuento. Eva ALCAINE DE PALOMO.
Desde los últimos días de enero, en el pueblo y en los alrededores no se hablaba más que de la próxima llegada del Niño Zarco. Y, contra lo esperado, Matilde, que para cuanto se le proponía se mostraba desanimada, manifestó vivo deseo de asistir a las fiestas.
Y después de muchos preparativos se trasladó la familia a la población – San Pedro Nonualco, barrio Guadalupe- la víspera de la llegada del Niño. Pasaron la mañana del gran día recorriendo las ventas instaladas en la calle principal y en las cercanas al mercado, pues, según dijo Juliana, había que aprovechar esos días en que llegaba al pueblo toda clase de mercaderías, -para proveerse de cuanto necesitaban.
Pasado el almuerzo, se encaminaron a una extensa ramada construida en las afueras de la población. -Desde aquí podemos mirujear – ver- bien la entrada y dar cuenta de la Loga --dijo Goyo, dándose aire con el sombrero. – Loas: Exaltación de Jesucristo que rezan a los niños Jesusitos; el zarco y el moreno. Son poemas.
Buscaron para sentarse el lugar donde estaba más tupido el ramaje y como el calor era excesivo aceptaron gustosos el agua dulce que, acompañada de trozos de torta que flotaban dentro, les ofrecieron en unos guacalitos de morro de dudosa blancura.
Por los cohetes, que estallaban a intervalos Regulares, podían darse cuenta de que el cortejo se acercaba. La gente que llegaba en grupos, invadió poco a poco la enramada - Rancho provisional en medio de la calle hecho de varas de bambú y palmas de coco -
El zarco y el barullo tardaron tanto, que Matillle exclamó impaciente: -¿Va a tardar mucho en llegar? -No tanto -respondió Goyo--. Tené paciencia. ¿No eras vos la ganosa de venir? Y ya vas a ver qué gentío más alegre ese que viene con el Zarco. – Imagen de niño Dios en un camarín, cargado en hombros de penitentes- Como es tan milagroso. . .
Matilde lanzó un hondo suspiro como respuesta. -¿No te lo dije? -murmuró inquieta Juliana al oído de Goyo al ver que Fulgencio, se acercaba en uno de los grupos. -Y yo también te dije que cuando se tipea- Se pone guapo Fulgencio- no le queda ni pizca de caitudo – Caites _zandalias de llantas de hule de vehículo -repuso Goyo en son de reto. Fulgencio se acercó y quitándose el sombrero de alas anchas que tan bien le caía, rozó con la punta de los dedos la mano que le tendía Goyo y después de saludar de palabra a las dos mujeres, buscó sitio al lado de la joven. - ¿Y Arturo? -preguntó Matilde. -Lo dejé en la casa con . . . -¿Con quién? Interrumpió ella ansiosa. -,-Con una mi tía; como el Niño Zarco, pasa por allí, no quise sacarlo, no fuera ser que se perdiera en la bullanga. Pero le dije que cuando pasara cerquita el Zarco, le pidiera el milagro con toditas sus fuerzas. Aprovechando que Juliana se distraía con los historiantes que, aunque de paso, hacían sus cabriolas, susurró Matíldé: - ¿Ya viste que vine? -Sí, Dios se lo pague. ; Saben ellos que le mando recados? -No. -Pues cuando pase el Zarco cerquita le reza usté también, ¿aloye? , -Sí, y le voy a pedir que si no te da a vos el valor de hablar, que me lo vaya dando a mí. -Mira, ·niña explicó·
Goyo, ese que va pasando es el Mayordomo Mayor, el que le dicen Prioste; y esos que van más detrás son los Tenances. Van a toparlo hasta la mera entrada. - ¿Qué es eso dé Tenances? -preguntó distraída Matilde. -Son los que ayudan al Prioste en todas las bullas de la Cofradía. -¿Vistes las palancas, don Goyo? -dijo Fulgencio--. Hoy sí van muy surtidas, Hasta un chumpe llevaban en medio de las gallinas y del pescado seco. Y viera qué relación más pencona la del tashtulero cuando Se hizo la entrega. - ¿Y por qué al Moreno se lo llevan a San Ramón y al Zarco a Cojutepeque? - Candelaria -inquirió Matilde. -Eso es, porque así es la costumbre -dijo Juliana.
- ¿Y por qué trae más limosnas el Zarco? -Eso es, pues si como él tiene los ojitos azules . . . y es tan milagroso . . . explicó Juliana, quitando la palabra a Fulgencio para que no pudiera lucirse con sus conocimientos. -No es sólo por eso --dijo Goyo-, sino porque en la Puja – Oferta- , la que hacen en la Alcaldía después de la gran Misa, tienen que aflojar más pisto por el Zarco que por el Moreno – el otro niño- . Y más de eso, han de tener fiador , Y dar documento en que se comprometan a traer, a más del compromiso, que en veces pasa de doscientos pesos, una docena de candelas de cera, más cera de Castilla, más una libra de inciensito y tablillas de buen chocolate. Así es que el que se obliga a tanto, tiene que bailar más que un trompo, y desde el mero día que agarra al Niño y empieza con las pedideras. · · -
¿Y a cuenta de qué les exigen tanta cosa? -preguntó Matilde
. -A cuenta de que es ley que dejaron los españoles --dijo Goyo con énfasis. , Dos cohetes reventaron muy cerca y al momento empezó a bajar la procesión por la empinada cuesta- .Barrio de Guadalupe- Era tanta la gente y andaba tan apiñada, que apenas si dejaban sitio para las andas en que venía el Niño. Y como todos vestían sus trajes domingueros y las mujeres se cubrían con chales de muy vivos colores, el conjunto ofrecía un aspecto en extremo alegre y atractivo. En cuanto depositaron las andas en el centro de la enramada, se adelantó uno de los mayordomos y después de un largo relato en el que figuraban los presentes que en el Portal de Belén hicieron al Niño los tres Magos, sacó unas monedas de plata de un pañuelo de color indeciso y las puso en manos del Mayor con ademán solemne.
Levantaron de nuevo las andas y la procesión siguió su camino seguida de los devotos que en aquel sitio le habían esperado.
Matilde, sus padres y Fulgencio quedaron casi solos. - Niña Matilde. . . - ¿Por qué has de llamarme siempre niña Matilde? -¿Y cómo quiere que la trate? -De Matilde y de vos. -Niña, ¿qué estás diciendo? --clamó alarmadísima Juliana. . - ¿Y por qué no, mujer? -reconvino Goyo mirando a los dos jóvenes con aire paternal-. Si es ella la que quiere ser como nosotros, ¿a título de qué la vamos a contrapuntear?
USA,
Se despertó al gigante; Torres Gemelas, 11,11. USA acosa al mundo, su poder es limitado. Quien lo para? Ha acumulado riqueza, armas Atomicas y enemigos en el planeta.
" Hemos despertado un gigante" militar japones al atacar Pearl Harbor. Comenta . Detona en Hirochina bomba atómica,
Mountruo rugiendo ataca Venezuela, Irán.
Ciudadanos del planeta Tierra expulsados al sufrimiento , Latinoamericanos sufriendo.
Lenta Agonía del PLANETA Tierra. 2026.
AMERICA para todos
ante Alighieri imaginó el infierno como un enorme abismo en forma de embudo oculto bajo la Tierra. No es un lugar de caos al azar…
cada nivel existe para castigar un pecado específico y mientras más profundo se desciende,
más grave es la falta y más cruel es el castigo.
1. LIMBO
Aquí vagan las almas que nunca conocieron la fe.
No hay gritos ni fuego… solo una tristeza eterna.
Es el castigo de existir sin esperanza.
2. LUJURIA
Las almas son arrastradas por vientos violentos e interminables.
Así como en vida se dejaron llevar por el deseo,
en la muerte nunca encuentran descanso.
3. GULA
Bajo una lluvia sucia y eterna, los condenados yacen en el fango.
El monstruo Cerbero los vigila, devorándolos una y otra vez.
4. AVARICIA Y DERROCHE
Empujan enormes pesos de piedra sin sentido.
Chocan entre sí eternamente, castigados por amar el dinero más que a las personas.
5. IRA Y PEREZA
En el pantano del río Estigia, los iracundos se atacan entre ellos sin cesar,mientras los perezosos permanecen hundidos en el lodo,incapaces de gritar.
6. HEREJÍA
Las almas que negaron lo divino arden dentro de tumbas en llamas.
Aquí el fuego es constante…pero no es el peor castigo.
7. VIOLENCIA
Dividido en tres zonas:
contra otros, contra uno mismo y contra Dios.
Los suicidas se convierten en árboles que sangran al ser cortados.
8. FRAUDE
Diez fosas distintas castigan a los mentirosos, estafadores y corruptos.
Aquí el engaño se paga con tormentos diseñados con inteligencia cruel.
9. TRAICIÓN
El punto más profundo del infierno no hay fuego.
No hay gritos, solo hielo eterno.
Las almas están congeladas en un lago llamado Cocito, incapaces de moverse o pedir ayuda.
En el centro se encuentra Lucifer,
cuyas alas congelan todo a su alrededor.
¿POR QUÉ HIELO Y NO FUEGO?
Para Dante, el peor pecado no es el deseo ni la ira…
es la traición.
La traición es la ausencia total de amor,
y el amor es calor.
Donde no hay amor, no hay fuego…
solo frío absoluto.
Crédito a su autor original
KIKE BARILLAS comenta
La Divina Comedia es base para teología católica. Purgatorio.
Asusta y miedo para huir del castigo eterno. Pecado a absolver. Acoge a créditos.
Cristianismo oscuro, Sectas origen de imperio frágil.
Eva Alcaide de Palomo. Esposa de Tomás Palomo; dueño de finca cafetalera en San Pedro Nonualco. Tepeyac. Eva propietaria de colegio Cervantes en San Salvador. Madre de Tomás Palomo h., ministro de Salud. Eva, Nació en San Salvador, El Salvador, el 13 de mayo de 1899. Fueron sus padres el ingeniero José Emilio Alcaine, constructor del segundo Palacio Nacional, inaugurado en 1911 y su madre Eugenia Cáceres Buitrago, descendientes de familias de mucho renombre de la cultura salvadoreña. Realizó estudios en el internado del Colegio Sagrado Corazón y en la Escuela Normal de Maestros. Obtuvo el título de maestra y enseñó matemáticas y castellano a los quince años de edad. Otras etapas importantes de su vida Ha realizado varios cuentos amparada por el pseudónimo Eugenia de Valcácer y durante años dirigió la página de "La madre y el niño" del desaparecido diario La Tribuna". Fundó el Ateneo Salvadoreño de Mujeres en 1948. La declararon "Mujer del Año” en 1964. Muerte Falleció en San Salvador el 14 de marzo del 2001. Premios y reconocimientos obtenidos Recibió la medalla de "Honor al Mérito Magisterial" (1965). Le fue otorgado la a Medalla Presidencial (1969), La condecoraron con las órdenes "José Matías Delgado". Colegio Eva Alcaine De Palomo DIRECCIÓN Col Madre Tierra Políg H No 2 Apopa, Apopa, San Salvador, El Salvador
EL MILAGRO DEL NIÑO ZARCO. Cuento, Eva Alcaide de Palomo. Matilde estudiaba cerca de una ventana que daba sobre un patio, muy barrido, de tierra apisonada. De su regreso del colegio hacía apenas una semana, la que había aprovechado para recorrer la propiedad, admirar las mejoras hechas por su madre en el jardín y enterarse de cuanto había sucedido en su ausencia. · Una semana era muy poco para olvidar los sinsabores de un año escolar. Pero no había tiempo que perder. Sino, cuando menos lo esperara, estaría presente en enero con el nuevo período de exámenes en la mano severa. ¡Qué aburrido era estudiar! ¡Y estudiar en vacaciones! Se le hizo aquello tan insoportable que, de un golpe, cerró la Geografía General, y, con desgano, empezó a hojear el método de inglés. El trote del macho en que el mesero iba al pueblo todos los días – San Pedro Nonualco- para hacer las compras, le sirvió de distracción. Y al apagarse el ruido que hacían los cascos de la bestia al chocar con la tierra endurecida, oyó una voz infantil: -¡Tan tarde que venís y hambre que yo tenía! La balbuceada frase, más que un reproche, era un lamento. La joven cerró el libro y asomó la cabeza por la ventana. -¡Eso! ¡Pues si ya me fui tarde! -respondió el mesero, tomando al niño de la mano y caminando con él en dirección a la cocina. Matilde averiguó que aquel niño, a quien no había visto en días anteriores, era hijo del mesero, el que era joven y no mal parecido. • Horas más tarde encontró al niño jugando en el patio con una cajita de cartón. - ¿Cómo te llamas? -preguntó Matilde, al tiempo que examinaba el - vestido del chico: una camisita de reforma – tela parecida a la manta- , sucia y sin botones y un overol estrecho, corto y desprovisto de un tirante. -Arturo -respondió él, sacando la lengua y paseándola alrededor de la boca. - ¿Arturo de qué? -No sé. Mi papa sabe. - ¿Serás tal vez Arturo de Córdova? --dijo riendo Matilde. -'-No sé. Mi papa sabe. . . sé contestar. . . ¿Quiere que cante alguna cosoria? Matilde dijo que sí y el niño empezó a cantar con una vocecita bien timbrada: "El que tenga un amor, que lo cuide, que lo cuide. . . " - ¿Quién te enseñó a cantar? -Mi papa. Él sabe un montón de cantos bien chulos. - ¿Y cuántos años tenés? -Mi papa sabe. -¿Y por qué no pedís tu café desde tempranito? -¡Si yo lo pido! Pero no me lo dan porque dice la Chus que se desajusta el de mi papa. Inmediatamente se dirigió Matilde a la cocina para ordenar que dieran el desayuno al niño en cuanto lo pidiera. -Apenas se puede creer --dijo indignada- que hagan aguantar hambre a una criatura. ¡No parecen mujeres! Aquella mañana tuvo Matilde que dejar el estudio para atender a la serie de canciones que, al pie de su ventana, le dedicó Arturo de Córdova. Y al siguiente día tampoco pudo estudiar por el inocente lloriqueo del muchachito. - ¿Qué te pasa, Arturo? -fue ella a preguntar: -Me caí de la piladera -explicó él entre sollozos, mostrando un bracito ensangrentado-- y mi papa anda en el potrero . La joven llevó al niño a la casa, lavó primorosamente el raspón, le dio una pintada con mercurio cromo y lo cubrió con una venda. Cuando volvió Fulgencio y supo de boca del niño, quién lo había atendido, se sintió obligado a expresar a Matilde su agradecimiento. Y en cuanto la vio cruzarse el corredor, se acercó respetuoso, llevando al hijo de la mano. -Niña, muchas gracias por lo buena que es usté con Arturo. -¡Ah! Me alegro que hayas venido porque te quería hablar. ¿Qué no tenés quien te cuide al muchachito? ¿Qué no tiene mamá? -No, niña. - · - ¿Y que se hizo? ¿Se murió? -No, niña. . . Es que era pícara y barajustó cuando éste no tenía ni dieciocho meses. Explicó el muchacho avergonzado. -¡Ah! -exclamó ella en el colmo de la sorpresa. Y después, sonrojándose, preguntó: , ¿Y eres casado'? - -No, niña, ni a lo civil, por suerte. -¡Mejor! -dijo la joven- porque ahora podes buscar una mujer buena, pero buena de veras para que cuide bien a Arturo. -Sí niña, si yo y él le pedimos el milagro al Niño Zarco todititos los días -dijo el muchacho viendo a Matilde con fijeza . Cuando Fulgencio se alejaba marcando sus pasos con el característico chasquido de los caites de hule, se quedó Matilde tratando de adivinar por qué aquel muchacho de cutis casi blanco, cabellos negros, alto y bien parecido, desempeñaba en la finquita de sus padres oficio de mesero. Ha pasado un mes de vacaciones. Enero se acercó con pasos de gigante y Matilde no ha Podido entablar sus estudios con formalidad. Su padre la ha reprendido suavemente; su madres Con su poquito de acritud, porque es ella la más empeñada en que su hija obtenga el título de Secretaria Comercial. ¡Pero la joven ha reflexionado tanto en esos días! Es decir, ha reflexionado en inocente compañía de Arturo de Córdova. Porque como hubo que curar dos o más veces el raspón que se diera el chico al caer de la piladera, y Como Matilde le hablaba con cariño siempre que lo veía, andaba él a caza de pretextos para llegarse a la casona. Algunas veces le advertía Matilde: -Te estás calladito que tengo que estudiar. Y el niño se sentaba en el suelo, callado y quieto, como si fuera una imagen de Buda. Arturo tenía seis años, pero aparentaba dos menos. Era inteligente y poseía un vocabulario bastante rico para su condición y edad. Casi nunca jugaba con los hijos de los otros sirvientes porque cuando los juegos terminaban en pleitos, él, solo y desamparado mientras su padre andaba en sus faenas, iba siempre a la de perder. ' Muchas veces, acosado por el hambre, se llegaba hasta la puerta de la cocina y como no se atrevía a pedir, insinuaba con timidez: -A mí no me hace daño la tortilla. A mí no me hacen daño los majonchos – guineos- asados. Pero casi siempre, los comensales se hacían los desentendidos y añadían la crueldad de contar a Fulgencio que el niño los había molestado pidiendo qué comer y aquél se creía obligado a quitarse el cincho y a darle con él unos cuantos correazos. Aparte Matilde, enterada de las calamidades que soportaba la criatura, se empeñó en remediarlas. Sus padres la dejaban hacer, no sin advertirle que el chico, mal acostumbrado a sus mimos, padecería el doble cuando ella no estuviera; - Pero ¿no pueden ustedes hacer algo mientras yo no esté aquí? -Es muy difícil suspiró la madre. Es, Fulgencio no tarda mucho en irse. Ya dijo que tenía que contar 18 años. Un día de tantos, Arturo, todo lloroso, dio la queja a Matilde. --Señorita bonita de la casona - Casa del casco de la hacienda de los patrones- , mi papa me dejó anoche. Me dejó solo todita la noche. En esos momentos pasaba Fulgencio halando la bestia cargada de zacate. - ¿Ya oíste lo que dice Arturo? Que lo dejaste todita la noche. En las palabras de la joven vibraba una cara mal reprimida. -No, niña. Son cosas de él. ¡Cómo va a creer! -Te fuiste, te fuiste al pueblo y me dejaste solo Dijo -insistió el niño. Los airados ojos de Matilde se posaron, inquisidores , en los de Fulgencio. -No niña, ¿cómo va creer? -repitió él-. ¿Cómo lo vuá dejar solo en ese rancho de la molienda, que hasta sin que haiga temblor se va a venir al suelo? Y además...; qué diablos vuá ir hacer yo al pueblo, cuando usté vive aquí? . Y desde ese día no perdió ocasión el mesero de entablar -pláticas con la joven, y así pudo explicarle por qué, siendo el propietario, trabajaba en las propiedades de los demás. -No lo hago de pie, no creya. Cuando la cosecha es buena y subido el precio, paso galán el año cuidando mi pedacito. Pero cuando la cosecha es ruina y el precio se viene al suelo, la miro prieta. Yo, antes cada vez que estaba apurado de pisto, agarraba para el pueblo a buscar unos quintalitos. Pero desde una vez que por poquito me quitan la finca, juré no volver a ser venado. A figúrese que a medio año me dieron una miseria por el café; y llegada la hora de la entrega, como la cosecha no me ajustaba para cubrir la jarana, me hicieron pagar cuarenta colones por cada quintal que no pude entregar, y simasito – Por poco- me dejan en la calle. Desde entonces no vendo una pepita antes del corte, enque – aunque- tenga que lomear para los otros. También supo Matilde que Fulgencio sabía leer y escribir, y que para hacer cuentas era más veloz que su padre. Y oyó que cantaba canciones a la moda con mucho sentimiento. Y vio que los domingos, bien vestido y calzado, perdía por completo las trazas de mesero. . * * * Matilde no se iría más. No estudiaría más. Aquel día amaneció dispuesta a decirlo, aunque tuviera que oír los suspiros de Goyo, su padre, y los acres reproches de Julia, su madre. A mediodía, así que pasaba la hora de la siesta, salía la madre al ancho corredor pavimentado con ladrillos de barro, que prestaba los servicios de sala de recibo, comedor y costurero. Allí. Sentada en una silla baja, remendaba la ropa, mientras el padre, inclinado limpia la mesa que ocupaban para comer, ordenaba sus cuentas con bastante dificultad. Pareciéndole propicia la hora sentóse Matilde al lado de su madre y preguntó: -¿Te ayudo? -No, porque tenés mucho que estudiar. La joven guardó silencio, sin atreverse a exponer sus ideas. -Mamá, ¿cuántos años voy a cumplir? --dijo al fin, como preámbulo. -Dieciocho, el catorce de marzo. ¿Pero a qué viene eso? -Es que como en el colegio me tengo que quitar los años, se me había olvidado. -¿Y por qué tenés que quitarte los años? Preguntó el padre. -Porque como todas mis compañeras son mucho menores. . . las de mi edad ya están para salir. -Es verdá -musitó Goyo--. Pero vos acabas dentro de dos años, y dos años no es mucho. -Y una vez acabe, dentro de dos o dentro de tres años, ¿qué es lo Que voy a hacer? Los dos cónyuges se miraron perplejos. -Pues venirte a vivir aquí con nosotros --dijo el padre, observando el efecto que producían esas palabras en su mujer. Esta aprobó en silencio. - Y., entonces, ¿para qué quiero el título? ¿Supongo que no querrás quedarte de empleada – doméstica- en San Salvador? --exclamó Goyo en tono alarmadísimo. · -¡Eso, ni por quién! --dijo ella con viveza-. Yo quiero vivir aquí con ustedes. Los padres suspiraron aliviados. Matilde era la única hija que Dios les había dejado y temblaban ante la sola idea de una separación definitiva. -Y para ser como ustedes y vivir aquí con ustedes no necesito ningún título. Además. . . -¿Además qué? . -Que con lo que ya sé, te puedo ayudar a llevar tus cuentas. . . Y como lo que yo quiero aprender me lo tienen que enseñar aquí y no allá, no tengo para qué regresar al colegio --dijo, echando a correr con la cara encendida. -¿Qué avispa le habrá picado? , murmuró Goyo pensativo. -¿Cuál va ser? , No te lo estoy noticiando desde hace días? -Esas son cosa tuyas. -¡Sí, mías! ¿Qué no has reparado cómo vende achote cada vez que mentás al hombre enfrente de ella? Y como vos lo has agarrado de oficio. Que el muchacho vale la pena, que no le arruga la cara al trabajo, que no conoce vicios. . .¿Y es o no es verdá? -¡Pues , a ver. Y si agora que se iniceya el mal no te amarras los calzones . . . -¿Qué querés apuntar con eso? -Que si no lo echás agora mesmito, vas a tener yerno caitudo. -Pero Juliana, ¿de onde te han salido esos tufos? ;, Que; es que te arrecuerde que yo me ensarté los botines el día en que fui a palabrearme con tus tatas, así que me contestaron la carta satisfactoriamente? -Pero ella tenía que ser de otro modo. . . Para eso Techamos al colegio. . . Dijo la mujer derramando copiosas lágrimas. -¡No me vengas con tapayagües! Ella es la que quiere ser lo mesmo que nosotros, lo va diciendo utual . . . * * * Matilde, mientras tanto, había ido a esconder sus inquietudes al silencioso naranjal, el que en esos días aromaba el ambiente con el efluvio de sus flores abiertas. Sentada sobre el rugoso tallo y, con los párpados caídos, se lanzó a meditar. -¡Ay! ¡Si yo me animara a decirles lo que me está pasando! Si ellos pudieran entender que no puedo vivir a gusto en el colegio. . . Pero, ¿cómo decírselos? , Cómo confesarles las angustias que ella pasaba los días de salida? No era que se avergonzara de su padre. ¡Eso nunca! Pero sentía miedo, un miedo horrible, de que sus compañeras pudieran reírse de su traje de dril, de su sombrero de junco amarillo y de sus zapatos ordinarios. Sus compañeras: lrma, Dina, Maya, Bettv ,¿ Cuánto se habían reído cuando ella les dijera que se llamaba Matilde porque ese nombre traía el almanaque el día que nació. Y Dina, que era la más cariñosa, había dispuesto que se firmara Matty para que su nombre no anduviera tan pasado de moda. Eran buenas sus compañeras. ¡Pero ella se sentía a su lado tan· fuera de su centro! Una vez había ido a casa de Dina y otra vez a casa de Maya. ¡Qué casa, Dios Santo! ¿Qué dirían Dina y Maya si conocieran su casita del monte? ¿ Qué dirían si supieran que . . . pero qué cosas se le están ocurriendo? . . . ;. Qué dirían si conocieran a Fulgencio? . . . No dirían nada, porque Fulgencio es una gota de agua con Arturo de Córdova . . . y hasta más guapo quizá-. . . Además, ella, Matilde, era de la misma condición de Fulgencio. ¿Qué podrían decirle ellas? . . . ¿Qué podrían decir? Y aunque dijeran lo que quisieran, ¿qué podía importarle? La sacó de su ensimismamiento una voz bien timbrada. -¿Ah sí? No había oído nada. -Niña Matílde, ¿es verdá que usté ya no quiere entrar en el colegio? -¿Quién te lo ha dicho? -Utual - Ahorita- se lo voy oyendo a la niña Juliana. ¡Ay, niña Matilde, si eso juera lo cierto! ¿Te importaría mucho que yo me fuera? -preguntó Matilde con los ojos bajos. -¿Y todavía lo pregunta? ¿Qué no· se ha percatado que no puedo vivir ni un ratito sin verla? ¿No ve que ando como alma en pena, rondando la casona? Todo con la esperanza de poderle decir siquiera cuatro cosas . . . Y como Matilde permaneciera silenciosa, y el dicho reza que quien calla, otorga, se atrevió el muchacho a tomarle una mano y a decirle con vehemencia: -Será que soy un atrevido, pero yo. . . El crujir de unas ramas y la sonora voz de Goyo interrumpieron a Fulgencio. - -Niña, tu mamá te anda buscando desde ratos. . . A la mañana siguiente, en lugar de Fulgencio vio Matilde a un desconocido montando el macho de las faenas. -¿Dónde ha ido Fulgencio?-preguntó a la madre en tono vibrante. -Se fue a su casa desde anoche. -¿Se fue? ¿Y así no más? ¿Sin decir nada a nadie? -A tu papá sí le debe haber dicho para que le diera su pago. . . Como hoy cumplía mes. . . * *. * Desde los últimos días de enero, en el pueblo y en los alrededores no se hablaba más que de la próxima llegada del Niño Zarco. Y, contra lo esperado, Matilde, que para cuanto se le proponía se mostraba desanimada, manifestó vivo deseo de asistir a las fiestas. Y después de muchos preparativos se trasladó la familia a la población – San Pedro Nonualco, barrio Guadalupe- la víspera de la llegada del Niño. Pasaron la mañana del gran día recorriendo las ventas instaladas en la calle principal y en las cercanas al mercado, pues, según dijo Juliana, había que aprovechar esos días en que llegaba al pueblo toda clase de mercaderías, -para proveerse de cuanto necesitaban. Pasado el almuerzo, se encaminaron a una extensa ramada construida en las afueras de la población. -Desde aquí podemos mirujear – ver- bien la entrada y dar cuenta de la Loga --dijo Goyo, dándose aire con el sombrero. – Loas: Exaltación de Jesucristo que rezan a los niños Jesusitos; el zarco y el moreno. Son poemas. Buscaron para sentarse el lugar donde estaba más tupido el ramaje y como el calor era excesivo aceptaron gustosos el agua dulce que, acompañada de trozos de torta que flotaban dentro, les ofrecieron en unos guacalitos de morro de dudosa blancura. Por los cohetes, que estallaban a intervalos Regulares, podían darse cuenta de que el cortejo se acercaba. La gente que llegaba en grupos, invadió poco a poco la enramada - Rancho provisional en medio de la calle hecho de varas de bambú y palmas de coco - El zarco y el barullo tardaron tanto, que Matillle exclamó impaciente: -¿Va a tardar mucho en llegar? -No tanto -respondió Goyo--. Tené paciencia. ¿No eras vos la ganosa de venir? Y ya vas a ver qué gentío más alegre ese que viene con el Zarco. – Imagen de niño Dios en un camarín, cargado en hombros de penitentes- Como es tan milagroso. . . Matilde lanzó un hondo suspiro como respuesta. -¿No te lo dije? -murmuró inquieta Juliana al oído de Goyo al ver que Fulgencio, se acercaba en uno de los grupos. -Y yo también te dije que cuando se tipea- Se pone guapo Fulgencio- no le queda ni pizca de caitudo – Caites _zandalias de llantas de hule de vehículo -repuso Goyo en son de reto. Fulgencio se acercó y quitándose el sombrero de alas anchas que tan bien le caía, rozó con la punta de los dedos la mano que le tendía Goyo y después de saludar de palabra a las dos mujeres, buscó sitio al lado de la joven. - ¿Y Arturo? -preguntó Matilde. -Lo dejé en la casa con . . . -¿Con quién? Interrumpió ella ansiosa. -,-Con una mi tía; como el Niño Zarco, pasa por allí, no quise sacarlo, no fuera ser que se perdiera en la bullanga. Pero le dije que cuando pasara cerquita el Zarco, le pidiera el milagro con toditas sus fuerzas. Aprovechando que Juliana se distraía con los historiantes que, aunque de paso, hacían sus cabriolas, susurró Matíldé: - ¿Ya viste que vine? -Sí, Dios se lo pague. ; Saben ellos que le mando recados? -No. -Pues cuando pase el Zarco cerquita le reza usté también, ¿aloye? , -Sí, y le voy a pedir que si no te da a vos el valor de hablar, que me lo vaya dando a mí. -Mira, ·niña explicó· Goyo, ese que va pasando es el Mayordomo Mayor, el que le dicen Prioste; y esos que van más detrás son los Tenances. Van a toparlo hasta la mera entrada. - ¿Qué es eso dé Tenances? -preguntó distraída Matilde. -Son los que ayudan al Prioste en todas las bullas de la Cofradía. -¿Vistes las palancas, don Goyo? -dijo Fulgencio--. Hoy sí van muy surtidas, Hasta un chumpe llevaban en medio de las gallinas y del pescado seco. Y viera qué relación más pencona la del tashtulero cuando Se hizo la entrega. - ¿Y por qué al Moreno se lo llevan a San Ramón y al Zarco a Cojutepeque? - Candelaria -inquirió Matilde. -Eso es, porque así es la costumbre -dijo Juliana. - ¿Y por qué trae más limosnas el Zarco? -Eso es, pues si como él tiene los ojitos azules . . . y es tan milagroso . . . explicó Juliana, quitando la palabra a Fulgencio para que no pudiera lucirse con sus conocimientos. -No es sólo por eso --dijo Goyo-, sino porque en la Puja – Oferta- , la que hacen en la Alcaldía después de la gran Misa, tienen que aflojar más pisto por el Zarco que por el Moreno – el otro niño- . Y más de eso, han de tener fiador , Y dar documento en que se comprometan a traer, a más del compromiso, que en veces pasa de doscientos pesos, una docena de candelas de cera, más cera de Castilla, más una libra de inciensito y tablillas de buen chocolate. Así es que el que se obliga a tanto, tiene que bailar más que un trompo, y desde el mero día que agarra al Niño y empieza con las pedideras. · · -¿Y a cuenta de qué les exigen tanta cosa? -preguntó Matilde. -A cuenta de que es ley que dejaron los españoles --dijo Goyo con énfasis. , Dos cohetes reventaron muy cerca y al momento empezó a bajar la procesión por la empinada cuesta- .Barrio de Guadalupe- Era tanta la gente y andaba tan apiñada, que apenas si dejaban sitio para las andas en que venía el Niño. Y como todos vestían sus trajes domingueros y las mujeres se cubrían con chales de muy vivos colores, el conjunto ofrecía un aspecto en extremo alegre y atractivo. En cuanto depositaron las andas en el centro de la enramada, se adelantó uno de los mayordomos y después de un largo relato en el que figuraban los presentes que en el Portal de Belén hicieron al Niño los tres Magos, sacó unas monedas de plata de un pañuelo de color indeciso y las puso en manos del Mayor con ademán solemne. Levantaron de nuevo las andas y la procesión siguió su camino seguida de los devotos que en aquel sitio le habían esperado. Matilde, sus padres y Fulgencio quedaron casi solos. - Niña Matilde. . . - ¿Por qué has de llamarme siempre niña Matilde? -¿Y cómo quiere que la trate? -De Matilde y de vos. -Niña, ¿qué estás diciendo? --clamó alarmadísima Juliana. . - ¿Y por qué no, mujer? -reconvino Goyo mirando a los dos jóvenes con aire paternal-. Si es ella la que quiere ser como nosotros, ¿a título de qué la vamos a contrapuntear? LA PUJA POR JESUSITO Y EL NIÑO ZARCO. Antes de abordar el tema de «cuando se llevaron presos a los Niños», vamos a compartir algunos datos sobre el mecanismo de subasta, por medio del cual se adjudicaban. El 5 de febrero se desarrollaba la subasta o «puja» para adjudicar las imágenes de Jesusito y Niña Zarco, entre los interesados. Una vez que se establecía a los ganadores, éstos debían firmar un contrato en el que quedaban establecidos sus compromisos Por ejemplo, en 1960, en el contrato por el Niño Zarco, don Aurelio Mejía, del cantón San José La Ceiba de la Villa de Candelaria, se comprometió a «traer de vuelta al Niño Zarco, el día 4 de febrero de 1961, juntamente con TRES CIENTOS COLONES, una docena de candelas de a colón cada una de cera, una libra de incienso, lo cual entregará a la mayordomía del Niño Zarco y Dulce Nombre. Dejando el 25% a favor de la Iglesia Parroquial». Por su parte, en el contrato por Jesusito, la señora Tránsito Marroquín, del pueblo de San Ramón, se comprometió a «traer de vuelta al NIÑO JESÚS, el día cuatro de febrero de 1961, con DOSCIENTOS COLONES, una docena de candelas de a colón, una libra de incienso, que entregará a la mayordomía del Niño Jesús y Dulce Nombre. De la suma de doscientos colones, dejará a la cofradía, el 75% y para la iglesia el 25%». Es de suponer que el mecanismo de pública subasta utilizado para adjudicar los Niños era necesario dada la demanda que de las imágenes se tenía por parte de varios pobladores de Candelaria y San Ramón. De hecho, había gente que estaba dispuesta a llevarse las imágenes sin importar el precio que tuvieran que pagar; por ejemplo, el 2 de febrero de 1961 Don S. P. B. remitió una carta al párroco de San Pedro en la que manifestaba: «Año tras año, he tenido el deseo de llevarme la sagrada imagen del niño Zarquito, y como otras personas han tenido la suerte ya de haberlo llevado, esta vez quiero merecer de usted y de los señores que integran el Comité de Festejos, de concederme a mí, ese honor, para lo cual puedo comprometerme a dar el producto que sobrepase a las posiciones que otros tengan como ofertas; entiendo que no se trata en ninguna forma de darle aspecto de negocio a la sagrada imagen; pero sí, nosotros que le guardamos tanta fe y aprecio al Niño Zarquito, es que vengo ante usted como párroco que es en esta Diócesis, a presentar mi solicitud; como creo que habrán otros interesados yo le expongo a usted que estoy en capacidad de poder ofrecer algo más de lo que los otros ofrezcan a fin de que en mi cantón» En la subasta el énfasis se ponía en la imagen del Niño Zarco, por la fama de milagrosa de la que gozaba. La devoción por tal imagen ha llegado al extremo de hacer que se pierda de vista que la celebración es en honor al Dulce Nombre de Jesús, por eso en la práctica son muchas las personas que indistintamente llaman a la fiesta de febrero como «fiesta del Niño Zarco» o «fiesta del Dulce Nombre»; sin embargo queda claro que, al menos en su origen, el Zarquito era solo un Niño (un recaudador de fondos) del Dulce Nombre. Piloto aviador Palomo en cárcel de Sensuntepeque. 1990. Escribe Enrique Barillas Conocí a sobrino de Don Tomás Palomo en Sensuntepeque. Yo visitaba a presos del penal. Había pila de bautismo e iglesia luterana. Daban tiempo para predicar. José Calles, diputado por PCN me acompañaba. Me enseñó su licencia de piloto de aviador. - Apellido Palomo - si - conozco a familia Palomo en San Pedro Nonualco, le respondo. Don Tomás. - Es mi tío. -¿Qué hace usted aquí? De una familia Ricasa y noble. - yo volaba un CESNA , avioneta; De San José, Costa Rica a El Salvador. Me dijeron que transportará cajas con mercadería a una hacienda en el departamento de Usulután. Me pagaban bien por el viaje. Dos pasajeros encargados de las cajas. Era una pista en hacienda privada a orillas del rio LEMPA. Nos atacaron con fusileria los soldados y aterrizaje forzado. Yo no sabía que transportaba armas para la guerrilla salvadoreña.. Nos apresaron. Por eso me halla aquí. Oramos con él. Enfermo de sida, dijo. 1990. José Palomo de 30 años. Henry Burgos Opina - 29.1.22 Familia Honorable. PALOMO. Tomás Palomo I Médico Cirujano. Su busto en mármol enfrente de Escuela Antigua de Medicina. FRENTE HOSPITAL ROSALES. Tomás Palomo II Estudia en Londres, Inglaterra. Se dedica a cultivar cafetal - 100 manzanas- Beneficio de café. Recibidero y oficina en San Pedro Nonualco. Miembro Leones. Contrae nupcias con Eva Alcaide, señorita capitalina académica. Ernesto. Emilio y Tomás nacen en Tepeyac, SantaMaria Ostuma El. Salvador . Tomás Palomo III Médico. Ministro de Salud. EMILIO. Gana Diputación por departamento de la Paz. Sede su lugar a Salvador PRIETO. Emilio. Familia de grata recordación. Sus bienes heredados a nietos. Doña Eva, escritora, poeta fundadora y directora colegio Cervantes de San Salvador. Cuento editado y actualizado por Henry Burgos. En la búsqueda de las huellas del Zarco milagroso. VOCABULARIO El incienso (del latín incensum, participio de incendere, «encender») es una preparación de resinas aromáticas vegetales, a las que a menudo se añaden aceites esenciales de origen animal o vegetal, de forma que al arder desprenda un humo fragante con fines religiosos, terapéuticos o estéticos. La BOTIJA. Cuento de Eva Era un domingo al mediodía, hora temible en la que casi nos parece ver al padre sol entretenido en fulminar mortales. Hombres y mujeres descansaban bajo los copudos amantes que daban sombra al plan, sitio a la entrada de la propiedad. Agitaban ellas las puntas del tapado de colores muy vivos, a guisa de abanico, para refrescar el rostro, sofocado por la caminata. Y se podía ver en estos rostros el reflejo de una satisfacción mal reprimida, que pugnaba por darse a conocer abiertamente. —¿Ya lo viste? No se quedó denguno —se decían, en voz baja, unas a otras. Y las más avisadas advertían en tono susurrante: —Sí, pero callate, que si te oyen, pueden irse de güelta. El motivo de tan notorio regocijo era que ninguno de los hombres se había quedado en el estanco. ¡Y eso sucedía tan pocas veces! Lo corriente era que ellas regresaran solas, solas y enfurruñadas, con el crío en los brazos, con los mayorcitos pegados a la falda o caminando atrás, a duras penas, a fuerza de regaños. Pero ese día todo era distinto… El patrón había regalado a los colonos un juego de bolas, nuevecito; y ellos, impacientes por estrenarlo, habían dispuesto lucir sus habilidades, esa misma tarde, en obsequio al patrón. Y una vez llegado éste, se dio principio al juego sobre el suelo macizo, barrido de antemano. Los dos jugadores, colocados en cuclillas, lanzaban con una paleta la bola de madera, ya que con la intención de hacerla pasar por el estrecho agujero de la barra o con la de hacer un giro marcando carambolas. Los espectadores, también en cuclillas para no perder detalle, apuntaban por su cuenta las rayas que iba marcando el jugador. —Emboque —anunció uno de los contrincantes, alto y bien parecido— llevo una raya. Se oyó en seguida el golpe seco de dos bolas. —Y carambola —añadió, satisfecho. Continuaron las partidas, alternándose los jugadores y una vez terminadas, ya para oscurecer, pasaron, jugadores y mirones, a la casa de la finca, donde, invitados por el patrón, tendrían una cena de tamales y café negro. Notando la ausencia del guapo que había ganado casi todas las partidas, preguntó el obsequiante: —¿Dónde está el ganador? —Ya se jue —respondieron a una muchas voces. —¿Se fue? Toribio, ¿qué serías capaz de no invitarlo —exclamó, dirigiéndose a uno de los mandadores, que había envejecido en la finca. —Pues onde no, señor, pero él dijo que s’iba… Sus razones tendrá… —rezongó el interpelado. Más tarde, cuando ya todos se habían retirado, ordenó el patrón que llamaran a Toribio. —¿Cómo se llama ese muchacho… el que no quiso quedarse? –preguntó algo impaciente. —Se llama Nicolás Grande, para servir a usté… es decir, él así viera dicho, si el patrón se lo viera preguntando a él. —¿Sabés que me ha caído bien? —Puede ser, señor, porque a todos nos caye en gracia. —¿Y qué razones tendría para no quedarse? —Pues ya lo ve, señor, que como cada cual piensa a su manera… Y él es mero puntoso —¿Cómo puntoso? ¿Querrás decir bayunco? —¡No señor, no tiene nada de bayunco! Es el muchacho más arrecho de por aquí y el más cumplidor. —Entonces, no comprendo… —Pues quizás, cuando sepa que vin’hoy a jugar porqu’entre todos lo comprometimos… entonces… —

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